"Aunque no lo diga / Aunque me equivoque / Esta serenata es para ti"
Esta frase la escribí cuando ya sabía que la canción no iba a salir perfecta.
Y la dejé igual.... Porque ese era exactamente el punto.
Las canciones que uno no planea
Serenata de Amor no nació en un estudio. Nació en ese momento incómodo en que uno sabe lo que siente pero no sabe cómo decirlo. En esa distancia pequeña, a veces de metros, a veces de palabras, que existe entre lo que uno carga adentro y lo que logra poner afuera.
Hay canciones que uno compone porque tiene algo que celebrar. Esta la compuse porque tenía algo que confesar.
No una confesión dramática. No un secreto oscuro. Sino algo más sencillo y más difícil al mismo tiempo: que uno puede amar profundamente a alguien y aun así no saber cómo llegar. Que el corazón puede estar lleno de palabras exactas y la voz puede traicionar al momento de decirlas.
"Hace tiempo que vengo escribiendo"
"Hace tiempo estoy buscando la manera de llegar a ti"
Eso es lo que la canción dice sin rodeos. Y es lo que yo sentía mientras la escribía: que llevaba tiempo intentando. Que no era falta de amor, era falta de puerta. No sabía por dónde entrar sin hacer ruido, sin parecer demasiado, sin llegar en el momento equivocado.
Y en esa búsqueda me di cuenta de algo que cambió la manera en que entiendo el amor: que la intención también cuenta. Que el intento, aunque no salga bien, ya es una forma de amor.
La perfección como excusa
Hay una trampa en la que caemos todos. Esperamos el momento perfecto, las palabras perfectas, el estado de ánimo perfecto. Y mientras esperamos, la vida sigue y las cosas que queremos decir se van quedando guardadas, acumulando peso, ocupando espacio.
Yo también caí en esa trampa. Más de una vez.
Y lo que aprendí, tarde, como se aprenden las cosas importantes, es que la perfección no es una condición del amor. Es una excusa que el miedo se inventa para no actuar.
"Aunque no lo diga / Aunque me equivoque / Esta serenata es para ti"
Esa línea la escribí como una promesa. No una promesa de hacer todo bien, sino una promesa de seguir intentando aunque salga mal. Porque hay amores que merecen el intento aunque el intento sea torpe, aunque llegue tarde, aunque tropiece con las palabras.
Una serenata que se equivoca pero no se detiene vale más que el silencio perfecto.
Por qué existe la versión acústica
Cuando grabamos Serenata de Amor en estudio, le pusimos todo: producción, arreglos, capas. Y quedó como tenía que quedar, una canción completa, lista para sonar en las plazas y en los audífonos de madrugada.
Pero siempre supe que había otra versión adentro. La que existía antes del estudio, cuando solo había una guitarra y estas palabras buscando su forma.
La versión acústica no es menos que la original. Es diferente. Es más desnuda. Y a veces lo desnudo llega a lugares donde lo producido no entra.
Porque cuando se quita todo lo que no es esencial, cuando solo queda la voz y lo que dice, ahí aparece la canción de verdad. La que no necesita perfección para llegar. La que llega aunque se equivoque.
Como la serenata.
Como el amor.
Te abrazo.
Anddy
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